martes, 31 de enero de 2012

Candidato de unidad: única esperanza para la izquierda

/23 de septiembre 2011

¿Qué tan capaces somos en la izquierda mexicana como para unir fuerzas y empujar un proyecto y un candidato de unidad?
Soy de las ingenuas que piensan –o que necesitan pensar, como necesidad de sobrevivencia– que es posible que la izquierda gane en 2012, o vuelva a ganar la Presidencia de la República como lo hizo en 1988 y en 2006, y que esta vez no nos arrebatarán el triunfo. Soy de las desilusionadas de los partidos políticos, de esa institución que ha sido cooptada por líderes corruptos y clientelares que lo único que buscan es el beneficio personal y que han perdido la ética de gobernar para el beneficio de la gente. Soy de las que piensan que hoy los poderes fácticos, dígase empresarios o narcos, son quienes dominan la jugada e imponen leyes, acuerdos y candidatos por medio de la compra de votos, funcionarios, jueces, legisladores y del control de los medios electrónicos de comunicación. Soy de las que piensan que un candidato independiente tampoco soluciona el deterioro porque su campaña también puede ser comprada o derrotada por los mismos señores del dinero. Soy de las que piensan que el proyecto de nación y los principios de la izquierda son más importantes que los candidatos, siempre y cuando éstos sean honestos y se comprometan con ese proyecto. Soy de las que piensan que el mejor proyecto de izquierda de mi país es el de la ciudad de México, porque los chilangos hemos experimentado sus beneficios durante 14 años y, pese a sus debilidades, se trata de la ciudad mejor gobernada en este país. Así que soy de las que piensan que hay que volver a apostar por la democracia partidista, o lo que queda de ella, mientras no inventemos una mejor forma de empujar un proyecto alternativo de nación y una mejor manera de elegir a nuestros representantes.
Por eso califico el quinto informe de Marcelo Ebrard como una pieza ejemplar que muestra lo que se ha logrado en este territorio. Celebro que haya arrancado su informe diciendo que los resultados del gobierno de izquierda en los últimos 14 años en el Distrito Federal ofrecen una realidad con otro rumbo para México. Coincido con la afirmación del actual jefe de Gobierno en cuanto a que “está demostrado que se puede gobernar con equidad, crecimiento económico, libertades y derechos sociales para construir una comunidad”. Soy de las que piensan que en esos rubros ha habido evolución y continuidad más que diferencias en las formas de gobernar de Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Y que el insumo distintivo del último ha sido impulsar la equidad de género y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, dos aspectos sustanciales de un gobierno de izquierda, si entendemos que en la lucha por la igualdad de condiciones está el núcleo de esa coordenada política.
Celebro que Marcelo haya sido contundente al afirmar que “no va a haber regreso sino un camino al futuro, y un camino desde la izquierda”. También celebro que haya afirmado que va a participar en la encuesta que se llevará a cabo para contender por la Presidencia: “vamos a participar en el proceso y vamos a ir con la autoridad moral que tiene la izquierda…” Porque con estas palabras nos levanta la esperanza y se sostiene por una candidatura de unidad para el mejor posicionado.
Celebro que Andrés Manuel haya reconocido recientemente al actual jefe de Gobierno del Distrito Federal como un “extraordinario gobernante”, y que confirme también su interés por someterse a una encuesta que señale al mejor posicionado. Porque el apego a los principios democráticos y la ética política es lo único que puede salvarnos de esta situación tan sombría en que se sume el país: estoy convencida de que la corrupción es un factor determinante del grado de violencia y desigualdad social en que vivimos.
Nuestra esperanza en Marcelo y en Andrés Manuel depende de que se sostengan con un proyecto de izquierda y con un candidato de unidad, de que se atengan a los resultados de una encuesta realizada por un organismo académico confiable y externo a los partidos, y que no dejen la menor duda de su honestidad en el manejo de los recursos.
Aun así el reto es enorme. Revisando los twitters me encontré con la falta de interés hacia los partidos, los candidatos y hacia la izquierda, por parte de los jóvenes. Este grupo, que es hoy mayoritario, no tiene una agenda contraria sino nueva: se centra en la libertad de expresión, en los derechos de la era digital, en la democratización de la información, en la privacidad de los usuarios de la red. Los jóvenes desconfían de las encuestas y del uso de las redes, ya descubrieron que Peña Nieto tiene un ejército de “fembots” que son seguidores pagados, la mayoría mujeres. Sin duda, se trata de una nueva

sábado, 17 de septiembre de 2011

Beatriz Paredes: ser mujer y ser priísta 9 de septiembre del 2011.

¿Se puede ser mujer y ser priísta? Perdón a las compañeras de ese partido, pero las feministas hemos aprendido que uno no nace mujer, sino que se llega a serlo.

Rosario Castellanos, escritora y periodista en los mejores tiempos de Excélsior, descubrió que su nombre en el periódico demostraba su propia existencia: “Cuando abro los periódicos (perdón por la inmodestia, pero a veces un poco de verdad es más alimenticia y confortante que un par de huevos a la mexicana) es para leer mi nombre escrito en ellos. Mi nombre, que no abrevio por ninguna razón, es, a pesar de todo, tan pequeño como una anguila huidiza y se me pierde entre las líneas ágata que si hablaban de mí no recurrían más que al adjetivo neutro tras el que se ocultaba mi persona, mi libro, mi última conferencia. ¡Bah! ¡Qué importaba! ¡Estaba ahí! ¡Existía! Real, patente ante mis propios ojos. Pero cuando no estaba… Bueno, en fin, hay que ensayar la muerte puesto que se es mortal” (Narciso 70, Rosario Castellanos). Ella se hizo mujer a través de las letras, al denunciar las desigualdades de género y la discriminación al indígena; y también en su reflexión eterna sobre la dualidad de ser mujer y ser mexicana, dos condiciones que se construyen al decapitar marionetas y encuerar a personajes que visten de falsos oropeles.

Por eso indigna que el gobernador Juan Sabines Guerrero haya impuesto la Medalla Rosario Castellanos a Beatriz Paredes Rangel, por designación del Congreso de Chiapas. ¿Qué diría Rosario Castellanos al encontrar su nombre asociado al de la legisladora tlaxcalteca? Porque aunque esta última guste de vestir como indígena, su mayor mérito político ha sido negar el derecho a decidir de las mujeres y de las indígenas en 18 entidades del país. Tenemos presente que durante su reinado al frente del partido tricolor, prácticamente todos los legisladores del PRI votaron en cada uno de los congresos estatales para cambiar las constituciones locales y defender la vida desde el momento de la concepción. Así que gracias a los operadores de Beatriz Paredes, hoy se reconoce como persona al embrión y se puede llevar a la cárcel en calidad de homicidas a las mujeres chiapanecas que decidan abortar. Se trata de una medida electoral; con esas reformas el PRI buscó desprestigiar al PRD, y en especial al gobierno de la ciudad de México, que había despenalizado el aborto el año anterior. Además se buscó el apoyo de los jerarcas de la Iglesia católica para que desde los púlpitos llamaran a votar por el PRI en las elecciones intermedias de 2009. Beatriz Paredes es una mujer muy inteligente, y su motivación política, lejos de fortalecer los derechos de las mujeres indígenas, ha sido la de ganar votos, y –como todos sabemos– la medida le ha resultado muy efectiva. Por el contrario, Rosario Castellanos dedicó gran parte de su trabajo a desmitificar la maternidad como un fenómeno al cual la mujer se aferra, así como a denunciar el machismo de la cultura eclesial: La manzana cayó; pero no sobre un Newton de fácil digestión, sino sobre el atónito apetito de Adán. ¡Qué implacable fue Dios, ojo que atisba a través de una hoja de parra ineficaz! ¡Cómo bajó el arcángel relumbrando con una decidida espada de latón! En su búsqueda de autenticidad, la poetisa sabía burlarse de su propia inteligencia: “Somos la raza estrangulada por la inteligencia, la insuperable, mundialmente famosa trapecista que ejecuta sin mácula triple salto mortal en el vacío. La inteligencia es una prostituta que se vende por un poco de brillo y que no sabe ya ruborizarse“ (Apuntes para una declaración de fe, Rosario Castellanos).

En estos días vemos actuar nuevamente a los priístas ante otras propuestas y programas non sanctos de salud sexual y reproductiva. Gente del líder sindical priísta Marco Antonio García Ayala tomó la Clínica Especializada Condesa, llegando a la amenaza para impedir la entrada a la doctora Andrea González, coordinadora del Programa de VIH/Sida de la ciudad de México; del doctor Jesús Casillas y del doctor Ubaldo Ramos, subdirector médico de dicha clínica. Con esa medida ponen en riesgo la salud y la vida de miles de personas que ahí se atienden, en un programa que es vanguardia internacional en prevención y atención médica del VIH/sida. Mientras tanto, en el Congreso federal se desecha una reforma sobre reproducción asistida en que Ángeles Moreno rescata visiones de académicos progresistas, pero Cristina Díaz –de su mismo partido– empuja una iniciativa que menoscaba la libertad reproductiva de las mujeres casadas o en concubinato, al establecer que se debe pedir consentimiento al cónyuge para acceder a la tecnología; además niega y discrimina de ese derecho a solteras y a parejas del mismo sexo. El dictamen evita regular sobre la maternidad subrogada, limita el número de óvulos que podrían fertilizarse y, lo más grave, confunde el concepto de embrión con el de persona, otorgándole estatus jurídico al primero.

La maternidad voluntaria es un derecho, una experiencia intensa y desgarradora: Como todos los huéspedes, mi hijo me estorbaba ocupando un lugar que era mi lugar, existiendo a deshora, haciéndome partir en dos cada bocado. Fea, enferma, aburrida, lo sentía crecer a mis expensas, robarle su color a mi sangre, añadir un peso y un volumen clandestinos a mi modo de estar sobre la tierra. Su cuerpo me pidió nacer, cederle el paso; darle un sitio en el mundo, la provisión de tiempo necesaria a su historia. Consentí. Y por la herida en que partió, por esa hemorragia de su desprendimiento se fue también lo último que tuve de soledad, de yo mirando tras de un vidrio. Quedé abierta, ofrecida a las visitaciones, al viento, a la presencia (Se habla de Gabriel, Rosario Castellanos).

viernes, 26 de agosto de 2011

Con el diablo adentro 26 de agosto de 2011.

Si el asesinato de 222 mujeres de Chihuaha en lo que va del año no es una situación que requiera una declaratoria de alerta de género, tal como afirmó Rosa María Sandoval, titular de Control Interno de la Fiscalía General del Estado (FGE), entonces ya no sé qué peor situación estamos esperando para actuar con emergencia.
“El homicidio de mujeres es un delito multiofensivo porque implica, muchas veces, el secuestro, el maltrato, la violación y, finalmente, el homicidio; por eso es la complejidad de la tipificación del feminicidio”, señaló muy acertadamente Teresa Incháustegui, diputada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). El feminicidio merece la atención de las autoridades, ya que representa un problema grave que no puede continuar: entre 2007 y 2009 –último año del que se tienen estadísticas–, el delito de feminicidio creció 71 por ciento. El 17 por ciento se cometió en contra de menores de edad; la mitad de las mujeres muere en sus propias viviendas, mientras que dos terceras partes de los hombres asesinados mueren en la vía pública. “En la mayoría de los casos los agresores utilizan armas de fuego, en los asesinatos de mujeres es tres veces más frecuente el uso de armas punzocortantes, el ahorcamiento, el incendio –sean asesinadas por fuego o quemadas con algún químico–, y los golpes.” Otros homicidios podrían estar relacionados con la delincuencia organizada, dado el modus operandi con que se perpetraron, el uso de armas de grueso calibre, tortura y mensajes de grupos criminales.
Por múltiples razones que no alcanzamos a comprender, la violencia está cobrando cada vez más importancia entre las nuevas generaciones. La encuesta que acaba de dar a conocer el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM sobre la cultura constitucional, es otro caso que tendría que llevarnos a declarar una alerta de género. Se trata de una encuesta aplicada a personas mayores de 15 años de todo el país. Destaca sobre todo el dato de que jóvenes entre 15 y 19 años de edad se manifestaron por la tortura y hasta la pena de muerte para combatir la delincuencia organizada. Además, si se les da a elegir entre los valores de libertad y seguridad, cuatro de cada 10 escogen la seguridad frente a la libertad y poco más de tres de cada 10 eligen a la libertad, dos de 10 escogieron, espontáneamente, “ambos”. Pero entre quienes eligieron la seguridad están los jóvenes entre los 15 y 19 años de edad, los que cuentan con la licenciatura completa y quienes habitan en el centro-occidente y en el centro del país. Las personas que no cuentan con escolaridad eligieron la libertad, al igual que los de 65 años y más, quienes obtienen cinco salarios mínimos y más y los que habitan en el norte del país. Cuatro de cada 10 entrevistados estuvo en desacuerdo (o en desacuerdo en parte) con que una persona sea torturada para conseguir información sobre un grupo de narcotraficantes, mientras que tres de 10 estuvieron de acuerdo (o de acuerdo en parte); de acuerdo con la frase se manifestaron los varones, los jóvenes de 15 a 19 años y las personas de 45 a 49 años de edad. La mitad de los entrevistados se dijo en desacuerdo (o en desacuerdo en parte) con que las fuerzas de seguridad maten a un miembro de la delincuencia organizada en vez de juzgarlo; en contraste, casi tres de cada 10 estuvieron de acuerdo, o de acuerdo en parte; estuvieron de acuerdo con que se mate a un miembro de la delincuencia organizada los jóvenes de 15 a 19 años (36.6 por ciento), quienes tienen entre 45 y 49 años; los que obtienen menos de un salario mínimo (36.8 por ciento) y quienes viven en la región norte del país (32.2 por ciento).
Por la complejidad implicada, pocos estudios nos ayudan a comprender los mecanismos de la violencia y de dar muerte a los demás. Algunos hombres matan por tener respeto, porque aquél dispuesto a arrebatar la vida de quien sea, obtendrá respeto. Eso encontró Carlos Mario Perea estudiando la violencia entre jóvenes pandilleros bogotanos hace un par de años: “La tarea de introducir el diablo adentro se desempeña con insistencia, sin cesar en ningún momento en el intento de ser malo. Las motivaciones para actuar violentamente muchas veces quedan ocultas y en otros casos se expresan como causalidades razonadas: la defensa del territorio y la venganza. Se guarda el odio y se paga con muerte”. Los malos surgen porque quieren ser reyes, reyes de una cuadra “quieren ser reyes… a un pelao de esos no le da miedo de nada, ni de meter una puñalada o pegar un tiro. Son personas que se ganan el respeto… Para sobresalir en una pandilla toca probar peleando, si toca matar hacerlo, si toca frentrearle al mismo compañero hacerlo, si se gana el respeto puede ser el líder”… “ver a ese chino es como verle la cara al diablo, por eso se ganó el respeto”. El pandillero se hace hombre de la mano del terror y la muerte. No todos vienen de familias desestructuradas y no siempre se abomina el vínculo familiar, muchos tienen hijos para echar raíces en un medio plagado de incertidumbres. La vida en pareja está trenzada de conflictos. Las escenas de celos aparecen acompañadas de golpizas y maltrato. El efecto de la amenaza violenta funciona como argumento. “No peleo con ella siempre y cuando no me descuide al pelaito (hijo), le meto una cachetada. Si uno las alcahuetea se vuelven concha..” Algunos apuñalan a su compañera “nos agarrábamos a pelear, con toda arma que tenía en la mano le quería dar, la apuñalié como unas quince veces, afirma otro...” Lo femenino no tiene gran cabida en esos ambientes, más que excepcionalmente: “Como mujer estar en un parche (léase pandilla) va en el respeto que uno se logre ganar, si se hace respetar a los tipos les toca respetar (Con el diablo adentro: pandillas, tiempo paralelo y poder, Siglo XXI, 2007).
La violencia de género expresa múltiples crisis de masculinidad, las cuales se están reforzando y exacerbando con la guerra que prevalece hoy, en el territorio mexicano.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿Sociedades postseculares? 12 de agosto de 2011.


En la víspera del arribo del Papa para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, las tensiones entre fe cristiana y sociedad laica se muestran como en un escaparate. Y es que por muy postseculares que sean las sociedades occidentales del siglo XXI, y pese a lo que afirmaban algunos pensadores hace un par de siglos, la ciencia no llegó para sustituir a la religión.
Hace una semana la presidenta de la Comunidad de Madrid reclamó con energía la prohibición de una marcha de más de un centenar de organizaciones, calificándola de manifestación ‘anti Papa’. “De mis impuestos, al Papa cero”, “Por un Estado laico” y “Los católicos pueden campar a sus anchas, con dinero público, por todo Madrid, pero al resto de ciudadanos se nos restringe ese derecho”, reclamaron las asociaciones convocantes, que quieren hacerse notar en esta cita que reunirá en la capital española a más de millón y medio de personas entre el 16 y el 21 de agosto. Los marchistas representan partidos y sindicatos de izquierda, iglesias católicas de base, el Foro de Curas, Redes Cristianas, los teólogos de la Asociación Juan XXIII y Europa Laica; reclaman un emplazamiento que les resta visibilidad. El Ejecutivo apela también a la imagen de la ciudad como argumento para justificar el veto: “La presencia de grupos antagónicos supone una tensión o un reto para la seguridad ciudadana” (Milenio, 9/VIII/2011).
Hace un año Benedicto XVI arremetió contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, asegurando que “en España ha nacido un secularismo agresivo, como se vio en la década de los 30”. Fue cuando Rodríguez Zapatero tuvo que recordarle al Papa que España es un Estado “aconfesional” (Reforma, 9/VIII/2011). Esto significa que su legislación prevé positivamente el hecho religioso, especialmente el catolicismo, pero la enseñanza de la religión es un derecho, tiene carácter obligatorio para todas las escuelas, pero es de adscripción voluntaria en función del criterio de los padres.
El contexto de la visita del pontífice es la grave crisis económica y el movimiento M-15 de los indignados, quienes también han expresado su rechazo a la visita papal, por estar subvencionada en parte con recursos públicos: 80 millones de dólares costará aproximadamente la visita del Papa, y 80 por ciento de beneficios fiscales podrían recibir las empresas patrocinadoras del viaje. Por si faltara, se han convocado dos huelgas en el aeropuerto, una de ellas el día del arribo de Ratzinger, que involucran a 60 mil trabajadores, entre ellos personal de asistencia a personas de movilidad reducida, los encargados de las rampas para acceder a los aviones y los trabajadores de carga.
Es un hecho que ni el Estado aconfesional, ni el Estado laico que rige en otros países como Francia o México, han podido garantizar una convivencia pacífica entre las ideologías. Como reflexionó Jurgen Habermas en el diálogo que sostuvo con Ratzinger en enero de 2004: en el capitalismo tardío “el proceso de secularización tendría que verse como un doble proceso de aprendizaje que fuerce tanto a las tradiciones de la ilustración como a las enseñanzas religiosas a una reflexión sobre sus respectivos límites” (Entre razón y religion: dialéctica de la secularización, FCE, 2008). La aceptación pública hacia las comunidades religiosas exige una comprensión para normar el trato político entre ciudadanos creyentes con ciudadanos no creyentes. El concepto de tolerancia en las sociedades pluralistas considera que los ciudadanos son capaces de reconocer cierto tipo de disenso, lo que implica dejar de negar el derecho de los creyentes a aportar discusiones públicas en lenguaje religioso, pero además exige traducir dichas aportaciones a un lenguaje asequible para el público en general.
Habermas, quien se considera a sí mismo poco musical en materia de religión, también alerta sobre el peligro de excluir “la solidaridad social” en la sociedad contemporánea. Ese concepto tiene raíces en conceptos bíblicos: la idea de que el hombre está hecho a imagen y semajanza de Dios está en la base del derecho a la igualdad y absoluta dignidad de todas las personas. Pero “la dinámica de la economía mundial y de la sociedad mundial está desmoronando la solidaridad ciudadana, no sólo de los mercados privados sino que también de las administraciones estatales, que cada vez se orientan más por el beneficio propio y por las preferencias individuales”. Esa tendencia explica, en parte, la despolitización, la fragmentación y el descontento hacia las instituciones y hacia la constitucionalización del derecho.
Me pregunto, ¿quién de nuestra clase política mexicana tiene un pensamiento postsecular? ¿Habrá alguno que tenga claro los límites de la razón y de la religión? ¿Será que alguno de los variados candidatos a la Presidencia o a las gubernaturas estatales esté apostando a la solidaridad social y no al beneficio propio? Tengo mis dudas.

viernes, 29 de julio de 2011

No + odio 29 de julio de 2011

Hablar del odio es tocar lo más negativo y sombrío del ser humano, “desear el mal” es un sentimiento que puede ser controlado o que puede ser exaltado, y que puede conducir a diversas formas de violencia. Anders Behring Breivik odia a cualquiera que sea del Islam, odia al que no sea extremista o cristiano como él, odia al gobierno de Noruega, odia al que piensa distinto… pero sobre todo “odia”.
El contexto de la violencia generalizado que se vive en el país y los recientes hallazgos de mujeres asesinadas de manera violenta son expresiones del odio que nos rodea. Ello nos lleva a reconocer cuando el Estado realiza un acto para contrarrestar las más extremas formas de violencia. De acuerdo con la definición del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), éste se define como aquellos asesinatos de mujeres que resultan de la violencia ejercida contra ellas por su condición de género. Se trata de asesinatos violentos de mujeres cometidos por la misoginia, la discriminación y el odio hacia este género, donde familiares o desconocidos realizan actos de extrema brutalidad sobre los cuerpos de las víctimas, en un contexto de permisividad del Estado. La noción de feminicidio incluye tanto los crímenes cometidos dentro de la esfera “privada” como “pública”.
Los estados donde se registró un mayor número de feminicidios de enero a diciembre de 2010, según cifras del OCNF, son: Chihuahua con 446 casos, 225 en el estado de México, 111 en el Distrito Federal, Sinaloa con 108 y Quintana Roo con 89 casos.
El pasado 29 de junio la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la tipificación del feminicidio como delito autónomo y de acreditación objetiva. Dicha aprobación responde a la reciente reforma constitucional en materia de derechos humanos, que eleva a rango constitucional el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por el Estado mexicano establecidas en tratados internacionales, específicamente en materia de discriminación y violencia contra las mujeres. Esta reforma es resultado del compromiso por parte del Instituto de las Mujeres del DF, del Gobierno del DF, de la Procuraduría General de Justicia del DF, la Comisión de Feminicidio, el Tribunal Superior de Justicia del DF y del trabajo en conjunto con las organizaciones de la sociedad civil, quienes el pasado 8 de marzo presentaron la iniciativa de ley, ahora aprobada, para tipificar el feminicidio y establecer los lineamientos mínimos para la investigación eficaz de estos crímenes en la ciudad de México.
La importancia de la reforma estriba no sólo en elevar las penas, sino en que da un tratamiento integral y especializado a este tipo de conductas. Obliga a la creación de protocolos de investigación con perspectiva de género (resolutivo 18 de la sentencia Campo Algodonero). Obliga a la Procuraduría General y al Tribunal Superior de Justicia del DF a capacitar continuamente al personal encargado de implementar los protocolos de investigación pericial, ministerial y policial. Obliga a la creación de un banco de datos de información genética de mujeres desaparecidas o asesinadas no identificadas (resolutivo 21 de la sentencia Campo Algodonero), lo cual permitirá que sean buscadas mujeres que están consideradas como desaparecidas o ausentes, a través de los registros de ADN de víctimas de feminicidio no identificadas, muchas de las cuales están relacionadas con secuestros y con la trata de personas con fines de explotación sexual, pornográfica o tráfico de órganos. Además se contribuye en garantizar a las mujeres el acceso a la justicia en los procedimientos penales, que antes de esta reforma eran entorpecidos por prácticas discriminatorias por parte de los operadores de justicia.
La homofobia es otra forma de odio. Christian Iván Sánchez Venancio, activista e integrante de la Coordinadora para la Diversidad Sexual del PRD-DF, es la más reciente víctima de un crimen de odio; fue asesinado con brutalidad quien se distinguió por luchar por los derechos humanos de la comunidad homosexual en la ciudad.
Hoy hasta los procesos electorales exaltan el odio, entre candidatos y partidos, particularmente en las redes electrónicas; aun entre militantes de un mismo partido o de la misma tendencia política, el lenguaje del odio también propicia el odio. En la actualidad parece difícil recuperar la capacidad de diálogo, respetar el disenso y hacer críticas argumentadas que permitan expresar la indignación.
Los feminicidios, los crímenes de odio y un acto terrorista como el de Oslo tendrían que llevarnos a pensar cuáles son las condiciones del mundo actual que están propiciando la exaltación del odio y la violencia. ¿Serán las guerras? ¿El narcotráfico? ¿Armar a los ciudadanos? ¿Abusar del poder? ¿La corrupción? ¿La discriminación? ¿Las grandes migraciones? ¿La profundización de desigualdades sociales? ¿La impunidad? Yo no lo sé, pero estos factores conforman el nuevo coctel que tragamos cada día.

viernes, 15 de julio de 2011

Juventud ¿global? 15 de julio 2011.

En el Día Mundial de la Población resaltan las declaraciones de Diego Palacios, del Fondo de Población de las Naciones Unidas, sobre la importancia que la juventud está tomando en términos demográficos: vivimos el momento con mayor número de jóvenes en la historia. Del total de 7 mil millones de habitantes que habrá en el orbe el próximo 31 de octubre, hay mil 800 millones de jóvenes, 87 por ciento de los cuales viven en países pobres, los llamados “en vías de desarrollo” por la ONU.
Teóricamente es una situación de ventaja económica, le llaman “el bono demográfico”, porque al tener a una mayoría en edad productiva, y una minoría de grupos dependientes, que serían los menores y los de mayor edad, el crecimiento económico de un país tiene una ventana de oportunidad única. Sin embargo, pocos países del mundo han sabido prepararse y aprovechar esa situación, como es el caso de Brasil y China, que han invertido en formar capital humano, ampliar oportunidades educativas, fortalecer profesiones específicas y mecanismos de acoplamiento del mercado de trabajo. Esos países empiezan a mostrar logros en sus tendencias económicas.
El lado sombrío del tema es que no todos los países se han preparado para esa situación, a pesar de que estaba proyectada desde hace muchos años. En México, donde actualmente hay 20.1 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, y continuarán siendo mayoría por otros 10 o 15 años, la situación de desempleo, subempleo y falta acceso a la educación superior es grave. Llaman la atención las precisiones realizadas por René Martín Zenteno, actual subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, al señalar que a mayor nivel educativo mayor tasa de desempleo, por la razón de que quienes estudian más pertenecen a familias que pueden costear el desempleo, en tanto que las clases con menor nivel educativo están trabajando en el sector informal o subempleo, es decir, con horarios largos, ingresos muy bajos, sin prestaciones sociales. Como sabemos, una buena parte de estos jóvenes se va a Estados Unidos a buscar trabajo, y la nueva noticia es que ahora, en los últimos cinco años, se van menos y también están regresando muchos de los que se habían ido al otro lado. Si antes se iban como 350 mil cada año, es decir, mil cada día, hoy se habla de 100 mil a 200 mil por año. Como también señaló el doctor Zenteno, esta situación se explica por el endurecimiento de la seguridad en la frontera, las menores oportunidades económicas en Estados Unidos y también porque algunos no regresan voluntariamente sino que son repatriados. También se señala el mayor acceso a la educación universitaria, aunque sabemos que sólo una quinta parte de jóvenes mexicanos llega a este nivel educativo.
Son muchos los retos que se enfrentan y las políticas públicas se siguen quedando cortas. Entre quienes regresan hay familias enteras, con hijos nacidos en Estados Unidos, que hablan mejor inglés que español y que enfrentan un sistema educativo poco flexible para valorar sus aprendizajes previos y quieren forzarlos a los programas que la SEP exige, desconociendo la globalidad de la educación y el movimiento de las juventudes del mundo. No se han desarrollado programas especiales de apoyo como los que existen en países que reciben constantemente estudiantes con currícula escolar muy distinta y hablando diferentes idiomas; el país del norte en ese rubro es ejemplar.
Otra situación solamente mencionada por Alejandro Blancas, de Elige, AC, es que los jóvenes son las principales víctimas de la violencia y del crimen organizado, 60 por ciento de los 50 mil asesinados en México son menores de 35 años. Ya nada más falta que estos niños y jóvenes que regresan de Estados Unidos no encuentren mejor opción que la de involucrarse en el negocio del narco. Sería catastrófico.
Definitivamente, ha faltado voluntad política para enfrentar estos retos tan estructurales. Los gobernadores y candidatos que tanto invierten en los medios y en promesas vacías, más valdría que estuvieran desarrollando soluciones viables y creativas para la juventud y el futuro del país.
En vez de campañas electorales bien podrían aprovecharse los recursos y medios electrónicos para ofrecer información, formación y capacitación profesional. Hoy existe suficiente tecnología electrónica e instrumentos pedagógicos de educación virtual y a distancia que no se desarrollan a plenitud; la SEP cuenta con una red satelital, que tiene un potencial increíble, subutilizada, y hasta los medios comerciales tendrían que comprometerse como respuesta a la concesión del Estado. Llama la atención que según el censo de 2010, 29.4 por ciento de los hogares cuentan con computadora fija y 21.3 por ciento con servicio de Internet, cuyos usuarios son en su mayoría menores de 24 años; en las áreas rurales solamente cuentan 6.8 y 2.5 por ciento respectivamente con esos servicios, aunque 93 por ciento de los hogares ya cuenta con televisor.
Yo esperaría que un secretario de Educación en vez de dedicarse a celebrar el bicentenario y a las campañas electorales, se ocupara en invertir en programas de formación y capacitación, y en comprometer a los dueños de los medios de comunicación para aprovechar el bono demográfico y sacar del rezago a nuestra juventud. Considero que el insumo de los demógrafos mexicanos ha sido clave desde hace muchos años para desarrollar diagnósticos muy precisos. Es una lástima que sus aportaciones no se escuchen a la hora de definir las políticas públicas de alto impacto.

viernes, 1 de julio de 2011

¡Para qué hacer la guerra si podemos hacer el amor!

1 de julio de 2011.
Así gritaban sujetos bien ubicados: “¡Para qué hacer la guerra si podemos hacer el amor!” Jóvenes que salieron a tomar las calles el sábado pasado en la trigésima marcha del orgullo LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual) de la ciudad de México. Esto ocurre dos días después de la reunión del Castillo de Chapultepec, de ese encuentro histórico que Javier Sicilia selló entregando a Felipe Calderón un escapulario y un rosario, y cuya respuesta del mandatario puede resumirse en una frase: “Lo verdaderamente irresponsable hubiera sido no actuar”. No comparto del todo esta visión, en cuanto encubre la negativa para reorientar la estrategia del Estado ante la violencia; pero además, y regresando al tema de la diversidad sexual, hay veces que más vale no actuar que hacerlo sin conocimiento. Después de que se aprobó el matrimonio de personas del mismo sexo en el DF, Calderón instruyó al procurador general de la República para presentar una controversia de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual más tarde, y afortunadamente, fue rechazada por ésta.
Esas iniciativas retardatarias son infiltraciones que ha logrado la Iglesia católica por medio de la elite política que se formó en sus escuelas y que hoy detenta las principales posiciones de poder. Recientemente Eruviel Ávila, el candidato priísta a la gubernatura del estado de México, se pronunció en contra de que personas homosexuales puedan adoptar niños, aunque después rectificó para agregar que respetaría la decisión de la ciudadanía, si es que se aprobara. Previsiblemente, Luis Felipe Bravo Mena aseguró que como gobernador no propondría iniciativas de ese tipo. Alejandro Encinas fue el único que señaló que no debe existir discriminación por preferencia sexual en esa entidad; la coalición Unidos Podemos Más representa la visión de Estado laico que ha llevado a garantizar los derechos de la diversidad sexual en el Distrito Federal.
Pero los argumentos que se oponen al matrimonio homosexual no los desarrollaron los candidatos, sino que los ofreció en esos días el obispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla: “Si bien la Iglesia acoge con misericordia y comprensión a las personas homosexuales, también sostiene que el acto homosexual es intrínsecamente contrario a la ley natural y es además un desorden moral o pecado grave”. Esa postura contrasta con la del obispo Raúl Vera López, de la diócesis de Saltillo, quien ha expresado repetidamente su apoyo a la unión civil entre personas del mismo sexo. Sin embargo, el rechazo a la homosexualidad se origina en las Sagradas Escrituras, tal como lo señaló Juan Pablo II en la teología del cuerpo: “El relato del Génesis enseña que la diferencia sexual forma parte constitutiva de la persona y la define de manera esencial. Somos hombre o somos mujer en todas las dimensiones de nuestra persona. Somos, hombre y mujer, con la misma humanidad, pero la diferencia sexual nos identifica hasta la raíz de nuestro ser y nos constituye como personas permitiéndonos la complementariedad necesaria para la entrega de nosotros mismos. La idea del matrimonio como sacrificio de Cristo en la cruz implica una relación heterosexual, que el esposo y la esposa acepten ‘crucificar su carne con sus pasiones y sus concupiscencias’”.
Las concepciones de la teología del cuerpo resultan distantes de la juventud actual. Benjamín, un joven que se me cruzó en la marcha vendiendo flores adornadas con diamantina, explica su propio sentido religioso. Con botas pesadas y una cruz dorada sobre vestido negro de encaje, la cara pintada de blanco y los ojos delineados en rojo sangre, me explica: “Yo me identifico como ‘visual’, un estilo centrado en la imagen que tiene influencia de la moda victoriana, Lolita y el Rococó, de subgéneros como el gótico, el punk y el teatro kabuki, en el que hombres japoneses representan el papel de las mujeres. Yo soy heterosexual pero apoyo a gays, lesbianas y homosexuales, porque a mí me tratan como si lo fuera, porque esta lucha es por una igualdad para todos los seres humanos. Y soy cristiano, pero no lo tomo como religión, la religión no tiene que ver con los movimientos, para mí es tener una base espiritual, porque ningún ser humano tiene nada si no tiene a Cristo en la mira. A Dios no le importa tu orientación, lo único que le interesa es que pongas tu corazón”.
La movilización de los LGBTTTI tiene además un sentido de amor y solidaridad a lo chilango: “Leyes sin discriminación para toda la nación”, un impulso con fuerza centrífuga para extender los derechos sexuales desde la capital y hacia el interior del país. Es al mismo tiempo un carnaval y una afirmación política del exceso como ética contemporánea, donde no solamente se resignifican los símbolos de la revolución sexual de los años 60 y se vuelve a cimbrar el pavimento del Paseo de la Reforma que precalentó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, sino que las disputas del cuerpo esta vez cobraron un sentido antibélico y de libertad territorial.