martes, 31 de enero de 2012

Marta Lamas, “más que un cuerpo de mujer”

/ 21 octubre 2011

Más que merecido, este 19 de octubre el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación entregó a Marta Lamas el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación. Un reconocimiento institucional para una de las menos institucionales mujeres de México, que ha hecho de la provocación un camino para redefinir el poder y que nos ha enseñado a quitarnos el miedo, este sentimiento que hoy se nutre de sangre y muerte y que a ratos nos impide valorar los triunfos culturales de las mujeres.
Muchas, tal vez todas las feministas tenemos esa deuda con Marta: nos quitó el miedo a debatir ¡hasta con priístas y panistas! Lo mismo en la academia que en la calle (Debate Feminista se llama su revista), en la Suprema Corte o en el Congreso, en Naciones Unidas y en la televisión, con los amigos y la pareja; debatir es la única batalla que no es violenta, la única estrategia que no pega y que no mata, y que debería ser el recurso para mejorar las relaciones, para superar las desigualdades y las diferencias.
“Una mujer es más que un cuerpo condenado por su biología –afirma Marta Lamas–; la primera evidencia incontrovertible de la diferencia humana la encontramos en la diferencia sexual, manifiesta en el cuerpo. Este hecho biológico, con toda la carga libidinal que conlleva, es materia básica de la cultura y locus de la discriminación. La primera diferencia de cuerpo, que cualquier grupo, por pequeño y aislado que sea, tiene que confrontar es la diferencia sexual. De aquí que la mujer sea el eterno otro… Otras, con una cultura diferente o una religión distinta u otro deseo sexual, o una alternativa divergente”. Ella luchó por el aborto desde 1971; tomó 36 años al movimiento feminista que en la ciudad de México el aborto fuera un servicio de salud pública. Hoy, más de 60 mil mujeres han ejercido el derecho a decidir sobre sus cuerpos.
Y hoy la interrupción del embarazo es también un debate entre docentes de las escuelas públicas. Esta semana, en la cuarta reunión de investigación sobre embarazo no deseado y aborto inseguro presenté los argumentos de docentes del DF en favor y en contra de la ley que autoriza la interrupción legal de la gestación por decisión de la mujer hasta la semana 12 (ILE-DF).
Ciento sesenta y cinco maestras y 26 maestros de escuelas públicas debatieron en un foro virtual que se abrió como parte de un diplomado de educación sexual que reciben por Afluentes SC. El resultado más sorprendente fue encontrar que 69 por ciento está en favor de la ILE-DF; la razón principal expresada es “porque la mujer es la única que debe decidir sobre su cuerpo”; recurren a una frase identitaria del movimiento feminista que, como vemos, tiene gran potencial entre las y los educadores que trabajan en esta isla de libertades, tal como nombra al DF nuestra consejera jurídica, Leticia Bonifaz. He aquí los testimonios: “El cuerpo de una mujer le pertenece, es su decisión aunque sea menor de edad; es un asunto de igualdad y justicia, las mujeres tienen libertad de conciencia y religión; nadie puede ser obligada a tener hijos, somos personas independientes y no madres en potencia; hay que empoderar a las estudiantes para que dejen de ser sumisas”. El segundo argumento es porque un hijo no deseado puede truncar un proyecto de vida, y el tercero es que la ILE puede evitar el nacimiento de niños no deseados: “antes que el derecho a la vida está el derecho a ser deseado; habrá menos hijos abandonados, maltratados y sin amor; habrá menos niños de la calle, delincuentes, drogadictos, asesinos; habrá menos niños explotados en forma laboral y sexual; todos merecemos nacer en el seno de una familia que nos ame y tenga posibilidades económicas. Además, se reconoce que evita la muerte de muchas mujeres y que es una opción ante un embarazo no deseado.
Sólo 10 por ciento de ese grupo expresó su rechazo a la ley de la ILE-DF: “porque es matar a un ser vivo; sólo en caso de violación o riesgo de vida de la madre, porque afecta la salud física y mental de quien se practica un aborto (no hablan de los efectos negativos de tener un hijo no deseado ni de los bien documentados daños en las madres que dan en adopción, alternativa con los más graves y duraderos efectos sicológicos)”. Algunos están contra esa norma porque consideran que no hay que hacerles fácil el aborto a las adolescentes: “Que no se utilice como una salida ante la irresponsabilidad; la ILE genera libertinaje, se les hace fácil tener relaciones sexuales y salir por la puerta fácil; es absurdo que no sean penalizadas en el DF simplemente porque lo pidan; son mujeres que se dejan llevar por su príncipe azul y tienen sexo simplemente por deseo y por placer”.
Es de llamar la atención que quienes rechazan el derecho al aborto son los mismos que se oponen al erotismo de las mujeres, los que descalifican a las menores de edad y depositan en el cuerpo el prestigio moral femenino. En su visión, habría que dificultar la vida a las adolescentes, en especial a las que disfrutan de la sexualidad. Cuerpo y género, dos conceptos que se entrecruzan gravemente a la hora de discriminar. Bien decía Arturo Díaz Betancourt, quien de manera póstuma y junto con Marta Lamas fue merecidamente galardonado con el mismo Premio por la Igualdad y la No Discriminación: “la homofobia es el perro guardián del machismo y de la misoginia”.

Justicia + aborto legal = menos delincuencia

/7 de octubre 2011
La suma de justicia y aborto legal resulta en menor delincuencia a mediano plazo. Tal es la ecuación demostrada por John Donohue y Stephen Levitt, profesor de las universidades Yale, Stanford y Harvard, el primero, y del MIT y Chicago, el segundo. Hace cuatro años, en ocasión de la despenalización del aborto en la ciudad de México, referí los resultados de ese estudio, y pienso que hay que recordarlo ahora, ante el reciente fallo de la SCJN, con el cual se sostiene la criminalización del aborto en dos entidades del país.
Los dos economistas habían enfocado sus estudios al impacto de las políticas públicas en el empleo, la violencia y la delincuencia; sin embargo, al no encontrar una explicación satisfactoria sobre el persistente decremento del crimen en cinco entidades de Estados Unidos y ante la casi nula correlación con factores generalmente asociados, tales como los niveles de encarcelamiento, el número de policías, la tasa de empleo, el ingreso per cápita, la tasa de pobreza o estrategias específicas para mejorar el trabajo policiaco ellos se dieron a la tarea de profundizar en el análisis de otros indicadores. Cuál no sería su sorpresa al descubrir que la única variable explicativa era el acceso a servicios de aborto legal. El estudio “El impacto de la legalización del aborto en la delincuencia” fue publicado en mayo de 2001 por el Quarterly Journal of Economics, y ofrece evidencia de que la legalización del aborto contribuye significativamente a la reducción de la delincuencia. Aquí las conclusiones: en los cinco estados donde se inició desde 1969 la liberalización del aborto (Nueva York, Washington, Alaska, Hawai y California) la reducción de la delincuencia comenzó más tempranamente que en el resto. Los estados con tasas más altas de aborto en los años 70 y 80 presentan las mayores reducciones de delitos en los 90, veinte años después; en otros se registra un declive del crimen entre jóvenes que nacieron posteriormente a la legalización nacional del aborto, y que presentaron una alta incidencia de interrupción del embarazo, llevando control estadístico sobre el factor del boom económico. Entre las correlaciones importantes hay que señalar que la edad pico para la actividad criminal se ubica entre los 18 y los 24 años, que es el tiempo relativo en que empezó a declinar la delincuencia, y que se presentaron tasas desproporcionadamente altas de aborto entre madres pobres y con baja escolaridad, cuyos hijos califican con probabilidad estadística para convertirse en delincuentes, así que el estudio también enfatiza que el riesgo de criminalidad sigue siendo una de las consecuencias de la inequidad social. Los investigadores afirman: “Nosotros solamente encontramos que los niños no deseados son más propensos a cometer delitos que los que fueron deseados”, y ante discusiones sobre posibles intereses ideológicos o clasistas se defienden: “No consideramos que abortar sea un buen método para prevenir el delito”. El estudio concluye que la legalización de la interrupción del embarazo da cuenta de 50 por ciento de la reciente reducción de los delitos (sobre todo homicidio, robo y violencia) y que la evidencia es consistente: se reducen las tasas con un intervalo de 20 años. El aumento del encarcelamiento entre 1991 y 1997 creció 50 por ciento en este periodo, pero el crimen descendió a 10 por ciento, así que juntos, aborto y aumento del encarcelamiento explican en mucho, si no es que el total del decremento de la delincuencia. “Aunque ese descenso es un fenómeno muy positivo –señalan los autores–, el vínculo entre el aborto y el crimen no debe ser interpretado como respaldo al aborto ni como un llamado a la intervención del Estado en decisiones que sólo competen a las mujeres. Es necesario considerar que las opciones de vida de quienes nacen únicamente porque sus madres no pudieron abortar son relativamente opacadas frente a los bebés que sí fueron deseados, y cuya probabilidad de ser delincuentes es baja”.
¿Cuántos de los sicarios y miembros del crimen organizado son hijos no deseados? Probablemente muchos. Con base en la evidencia me arriesgo a proyectar: si se sostiene el derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE) en la ciudad de México y se lucha efectivamente contra la impunidad, en 16 años (ya van cuatro de ILE) ocurrirá un descenso de 20 por ciento de delincuentes en nuestra ciudad capital. Para que esas políticas se extiendan a todo el país hay que llevar a la Presidencia a los candidatos que han gobernado en el Distrito Federal. O seguirá ocurriendo lo contrario en el interior: se llevará a la cárcel a las mujeres que abortan en vez de a los delincuentes, seguirán naciendo más hijos no deseados y creciendo los índices de delincuencia, porque además faltó un solo voto en la SCJN para declarar la inconstitucionalidad de las leyes antiaborto de los gobiernos locales.
Por eso celebro que Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard vayan como precandidatos a la Presidencia de México. Me parece crucial que Andrés Manuel haya señalado el domingo pasado que “si no hay cambio de régimen no será posible detener el proceso de degradación progresiva que padecemos”, y valoro en especial que mencionara que en la lucha contra la inseguridad, además de educación y empleo para la juventud es necesario el respaldo de las fuerzas progresistas del país.

Candidato de unidad: única esperanza para la izquierda

/23 de septiembre 2011

¿Qué tan capaces somos en la izquierda mexicana como para unir fuerzas y empujar un proyecto y un candidato de unidad?
Soy de las ingenuas que piensan –o que necesitan pensar, como necesidad de sobrevivencia– que es posible que la izquierda gane en 2012, o vuelva a ganar la Presidencia de la República como lo hizo en 1988 y en 2006, y que esta vez no nos arrebatarán el triunfo. Soy de las desilusionadas de los partidos políticos, de esa institución que ha sido cooptada por líderes corruptos y clientelares que lo único que buscan es el beneficio personal y que han perdido la ética de gobernar para el beneficio de la gente. Soy de las que piensan que hoy los poderes fácticos, dígase empresarios o narcos, son quienes dominan la jugada e imponen leyes, acuerdos y candidatos por medio de la compra de votos, funcionarios, jueces, legisladores y del control de los medios electrónicos de comunicación. Soy de las que piensan que un candidato independiente tampoco soluciona el deterioro porque su campaña también puede ser comprada o derrotada por los mismos señores del dinero. Soy de las que piensan que el proyecto de nación y los principios de la izquierda son más importantes que los candidatos, siempre y cuando éstos sean honestos y se comprometan con ese proyecto. Soy de las que piensan que el mejor proyecto de izquierda de mi país es el de la ciudad de México, porque los chilangos hemos experimentado sus beneficios durante 14 años y, pese a sus debilidades, se trata de la ciudad mejor gobernada en este país. Así que soy de las que piensan que hay que volver a apostar por la democracia partidista, o lo que queda de ella, mientras no inventemos una mejor forma de empujar un proyecto alternativo de nación y una mejor manera de elegir a nuestros representantes.
Por eso califico el quinto informe de Marcelo Ebrard como una pieza ejemplar que muestra lo que se ha logrado en este territorio. Celebro que haya arrancado su informe diciendo que los resultados del gobierno de izquierda en los últimos 14 años en el Distrito Federal ofrecen una realidad con otro rumbo para México. Coincido con la afirmación del actual jefe de Gobierno en cuanto a que “está demostrado que se puede gobernar con equidad, crecimiento económico, libertades y derechos sociales para construir una comunidad”. Soy de las que piensan que en esos rubros ha habido evolución y continuidad más que diferencias en las formas de gobernar de Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Y que el insumo distintivo del último ha sido impulsar la equidad de género y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, dos aspectos sustanciales de un gobierno de izquierda, si entendemos que en la lucha por la igualdad de condiciones está el núcleo de esa coordenada política.
Celebro que Marcelo haya sido contundente al afirmar que “no va a haber regreso sino un camino al futuro, y un camino desde la izquierda”. También celebro que haya afirmado que va a participar en la encuesta que se llevará a cabo para contender por la Presidencia: “vamos a participar en el proceso y vamos a ir con la autoridad moral que tiene la izquierda…” Porque con estas palabras nos levanta la esperanza y se sostiene por una candidatura de unidad para el mejor posicionado.
Celebro que Andrés Manuel haya reconocido recientemente al actual jefe de Gobierno del Distrito Federal como un “extraordinario gobernante”, y que confirme también su interés por someterse a una encuesta que señale al mejor posicionado. Porque el apego a los principios democráticos y la ética política es lo único que puede salvarnos de esta situación tan sombría en que se sume el país: estoy convencida de que la corrupción es un factor determinante del grado de violencia y desigualdad social en que vivimos.
Nuestra esperanza en Marcelo y en Andrés Manuel depende de que se sostengan con un proyecto de izquierda y con un candidato de unidad, de que se atengan a los resultados de una encuesta realizada por un organismo académico confiable y externo a los partidos, y que no dejen la menor duda de su honestidad en el manejo de los recursos.
Aun así el reto es enorme. Revisando los twitters me encontré con la falta de interés hacia los partidos, los candidatos y hacia la izquierda, por parte de los jóvenes. Este grupo, que es hoy mayoritario, no tiene una agenda contraria sino nueva: se centra en la libertad de expresión, en los derechos de la era digital, en la democratización de la información, en la privacidad de los usuarios de la red. Los jóvenes desconfían de las encuestas y del uso de las redes, ya descubrieron que Peña Nieto tiene un ejército de “fembots” que son seguidores pagados, la mayoría mujeres. Sin duda, se trata de una nueva

sábado, 17 de septiembre de 2011

Beatriz Paredes: ser mujer y ser priísta 9 de septiembre del 2011.

¿Se puede ser mujer y ser priísta? Perdón a las compañeras de ese partido, pero las feministas hemos aprendido que uno no nace mujer, sino que se llega a serlo.

Rosario Castellanos, escritora y periodista en los mejores tiempos de Excélsior, descubrió que su nombre en el periódico demostraba su propia existencia: “Cuando abro los periódicos (perdón por la inmodestia, pero a veces un poco de verdad es más alimenticia y confortante que un par de huevos a la mexicana) es para leer mi nombre escrito en ellos. Mi nombre, que no abrevio por ninguna razón, es, a pesar de todo, tan pequeño como una anguila huidiza y se me pierde entre las líneas ágata que si hablaban de mí no recurrían más que al adjetivo neutro tras el que se ocultaba mi persona, mi libro, mi última conferencia. ¡Bah! ¡Qué importaba! ¡Estaba ahí! ¡Existía! Real, patente ante mis propios ojos. Pero cuando no estaba… Bueno, en fin, hay que ensayar la muerte puesto que se es mortal” (Narciso 70, Rosario Castellanos). Ella se hizo mujer a través de las letras, al denunciar las desigualdades de género y la discriminación al indígena; y también en su reflexión eterna sobre la dualidad de ser mujer y ser mexicana, dos condiciones que se construyen al decapitar marionetas y encuerar a personajes que visten de falsos oropeles.

Por eso indigna que el gobernador Juan Sabines Guerrero haya impuesto la Medalla Rosario Castellanos a Beatriz Paredes Rangel, por designación del Congreso de Chiapas. ¿Qué diría Rosario Castellanos al encontrar su nombre asociado al de la legisladora tlaxcalteca? Porque aunque esta última guste de vestir como indígena, su mayor mérito político ha sido negar el derecho a decidir de las mujeres y de las indígenas en 18 entidades del país. Tenemos presente que durante su reinado al frente del partido tricolor, prácticamente todos los legisladores del PRI votaron en cada uno de los congresos estatales para cambiar las constituciones locales y defender la vida desde el momento de la concepción. Así que gracias a los operadores de Beatriz Paredes, hoy se reconoce como persona al embrión y se puede llevar a la cárcel en calidad de homicidas a las mujeres chiapanecas que decidan abortar. Se trata de una medida electoral; con esas reformas el PRI buscó desprestigiar al PRD, y en especial al gobierno de la ciudad de México, que había despenalizado el aborto el año anterior. Además se buscó el apoyo de los jerarcas de la Iglesia católica para que desde los púlpitos llamaran a votar por el PRI en las elecciones intermedias de 2009. Beatriz Paredes es una mujer muy inteligente, y su motivación política, lejos de fortalecer los derechos de las mujeres indígenas, ha sido la de ganar votos, y –como todos sabemos– la medida le ha resultado muy efectiva. Por el contrario, Rosario Castellanos dedicó gran parte de su trabajo a desmitificar la maternidad como un fenómeno al cual la mujer se aferra, así como a denunciar el machismo de la cultura eclesial: La manzana cayó; pero no sobre un Newton de fácil digestión, sino sobre el atónito apetito de Adán. ¡Qué implacable fue Dios, ojo que atisba a través de una hoja de parra ineficaz! ¡Cómo bajó el arcángel relumbrando con una decidida espada de latón! En su búsqueda de autenticidad, la poetisa sabía burlarse de su propia inteligencia: “Somos la raza estrangulada por la inteligencia, la insuperable, mundialmente famosa trapecista que ejecuta sin mácula triple salto mortal en el vacío. La inteligencia es una prostituta que se vende por un poco de brillo y que no sabe ya ruborizarse“ (Apuntes para una declaración de fe, Rosario Castellanos).

En estos días vemos actuar nuevamente a los priístas ante otras propuestas y programas non sanctos de salud sexual y reproductiva. Gente del líder sindical priísta Marco Antonio García Ayala tomó la Clínica Especializada Condesa, llegando a la amenaza para impedir la entrada a la doctora Andrea González, coordinadora del Programa de VIH/Sida de la ciudad de México; del doctor Jesús Casillas y del doctor Ubaldo Ramos, subdirector médico de dicha clínica. Con esa medida ponen en riesgo la salud y la vida de miles de personas que ahí se atienden, en un programa que es vanguardia internacional en prevención y atención médica del VIH/sida. Mientras tanto, en el Congreso federal se desecha una reforma sobre reproducción asistida en que Ángeles Moreno rescata visiones de académicos progresistas, pero Cristina Díaz –de su mismo partido– empuja una iniciativa que menoscaba la libertad reproductiva de las mujeres casadas o en concubinato, al establecer que se debe pedir consentimiento al cónyuge para acceder a la tecnología; además niega y discrimina de ese derecho a solteras y a parejas del mismo sexo. El dictamen evita regular sobre la maternidad subrogada, limita el número de óvulos que podrían fertilizarse y, lo más grave, confunde el concepto de embrión con el de persona, otorgándole estatus jurídico al primero.

La maternidad voluntaria es un derecho, una experiencia intensa y desgarradora: Como todos los huéspedes, mi hijo me estorbaba ocupando un lugar que era mi lugar, existiendo a deshora, haciéndome partir en dos cada bocado. Fea, enferma, aburrida, lo sentía crecer a mis expensas, robarle su color a mi sangre, añadir un peso y un volumen clandestinos a mi modo de estar sobre la tierra. Su cuerpo me pidió nacer, cederle el paso; darle un sitio en el mundo, la provisión de tiempo necesaria a su historia. Consentí. Y por la herida en que partió, por esa hemorragia de su desprendimiento se fue también lo último que tuve de soledad, de yo mirando tras de un vidrio. Quedé abierta, ofrecida a las visitaciones, al viento, a la presencia (Se habla de Gabriel, Rosario Castellanos).

viernes, 26 de agosto de 2011

Con el diablo adentro 26 de agosto de 2011.

Si el asesinato de 222 mujeres de Chihuaha en lo que va del año no es una situación que requiera una declaratoria de alerta de género, tal como afirmó Rosa María Sandoval, titular de Control Interno de la Fiscalía General del Estado (FGE), entonces ya no sé qué peor situación estamos esperando para actuar con emergencia.
“El homicidio de mujeres es un delito multiofensivo porque implica, muchas veces, el secuestro, el maltrato, la violación y, finalmente, el homicidio; por eso es la complejidad de la tipificación del feminicidio”, señaló muy acertadamente Teresa Incháustegui, diputada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). El feminicidio merece la atención de las autoridades, ya que representa un problema grave que no puede continuar: entre 2007 y 2009 –último año del que se tienen estadísticas–, el delito de feminicidio creció 71 por ciento. El 17 por ciento se cometió en contra de menores de edad; la mitad de las mujeres muere en sus propias viviendas, mientras que dos terceras partes de los hombres asesinados mueren en la vía pública. “En la mayoría de los casos los agresores utilizan armas de fuego, en los asesinatos de mujeres es tres veces más frecuente el uso de armas punzocortantes, el ahorcamiento, el incendio –sean asesinadas por fuego o quemadas con algún químico–, y los golpes.” Otros homicidios podrían estar relacionados con la delincuencia organizada, dado el modus operandi con que se perpetraron, el uso de armas de grueso calibre, tortura y mensajes de grupos criminales.
Por múltiples razones que no alcanzamos a comprender, la violencia está cobrando cada vez más importancia entre las nuevas generaciones. La encuesta que acaba de dar a conocer el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM sobre la cultura constitucional, es otro caso que tendría que llevarnos a declarar una alerta de género. Se trata de una encuesta aplicada a personas mayores de 15 años de todo el país. Destaca sobre todo el dato de que jóvenes entre 15 y 19 años de edad se manifestaron por la tortura y hasta la pena de muerte para combatir la delincuencia organizada. Además, si se les da a elegir entre los valores de libertad y seguridad, cuatro de cada 10 escogen la seguridad frente a la libertad y poco más de tres de cada 10 eligen a la libertad, dos de 10 escogieron, espontáneamente, “ambos”. Pero entre quienes eligieron la seguridad están los jóvenes entre los 15 y 19 años de edad, los que cuentan con la licenciatura completa y quienes habitan en el centro-occidente y en el centro del país. Las personas que no cuentan con escolaridad eligieron la libertad, al igual que los de 65 años y más, quienes obtienen cinco salarios mínimos y más y los que habitan en el norte del país. Cuatro de cada 10 entrevistados estuvo en desacuerdo (o en desacuerdo en parte) con que una persona sea torturada para conseguir información sobre un grupo de narcotraficantes, mientras que tres de 10 estuvieron de acuerdo (o de acuerdo en parte); de acuerdo con la frase se manifestaron los varones, los jóvenes de 15 a 19 años y las personas de 45 a 49 años de edad. La mitad de los entrevistados se dijo en desacuerdo (o en desacuerdo en parte) con que las fuerzas de seguridad maten a un miembro de la delincuencia organizada en vez de juzgarlo; en contraste, casi tres de cada 10 estuvieron de acuerdo, o de acuerdo en parte; estuvieron de acuerdo con que se mate a un miembro de la delincuencia organizada los jóvenes de 15 a 19 años (36.6 por ciento), quienes tienen entre 45 y 49 años; los que obtienen menos de un salario mínimo (36.8 por ciento) y quienes viven en la región norte del país (32.2 por ciento).
Por la complejidad implicada, pocos estudios nos ayudan a comprender los mecanismos de la violencia y de dar muerte a los demás. Algunos hombres matan por tener respeto, porque aquél dispuesto a arrebatar la vida de quien sea, obtendrá respeto. Eso encontró Carlos Mario Perea estudiando la violencia entre jóvenes pandilleros bogotanos hace un par de años: “La tarea de introducir el diablo adentro se desempeña con insistencia, sin cesar en ningún momento en el intento de ser malo. Las motivaciones para actuar violentamente muchas veces quedan ocultas y en otros casos se expresan como causalidades razonadas: la defensa del territorio y la venganza. Se guarda el odio y se paga con muerte”. Los malos surgen porque quieren ser reyes, reyes de una cuadra “quieren ser reyes… a un pelao de esos no le da miedo de nada, ni de meter una puñalada o pegar un tiro. Son personas que se ganan el respeto… Para sobresalir en una pandilla toca probar peleando, si toca matar hacerlo, si toca frentrearle al mismo compañero hacerlo, si se gana el respeto puede ser el líder”… “ver a ese chino es como verle la cara al diablo, por eso se ganó el respeto”. El pandillero se hace hombre de la mano del terror y la muerte. No todos vienen de familias desestructuradas y no siempre se abomina el vínculo familiar, muchos tienen hijos para echar raíces en un medio plagado de incertidumbres. La vida en pareja está trenzada de conflictos. Las escenas de celos aparecen acompañadas de golpizas y maltrato. El efecto de la amenaza violenta funciona como argumento. “No peleo con ella siempre y cuando no me descuide al pelaito (hijo), le meto una cachetada. Si uno las alcahuetea se vuelven concha..” Algunos apuñalan a su compañera “nos agarrábamos a pelear, con toda arma que tenía en la mano le quería dar, la apuñalié como unas quince veces, afirma otro...” Lo femenino no tiene gran cabida en esos ambientes, más que excepcionalmente: “Como mujer estar en un parche (léase pandilla) va en el respeto que uno se logre ganar, si se hace respetar a los tipos les toca respetar (Con el diablo adentro: pandillas, tiempo paralelo y poder, Siglo XXI, 2007).
La violencia de género expresa múltiples crisis de masculinidad, las cuales se están reforzando y exacerbando con la guerra que prevalece hoy, en el territorio mexicano.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿Sociedades postseculares? 12 de agosto de 2011.


En la víspera del arribo del Papa para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, las tensiones entre fe cristiana y sociedad laica se muestran como en un escaparate. Y es que por muy postseculares que sean las sociedades occidentales del siglo XXI, y pese a lo que afirmaban algunos pensadores hace un par de siglos, la ciencia no llegó para sustituir a la religión.
Hace una semana la presidenta de la Comunidad de Madrid reclamó con energía la prohibición de una marcha de más de un centenar de organizaciones, calificándola de manifestación ‘anti Papa’. “De mis impuestos, al Papa cero”, “Por un Estado laico” y “Los católicos pueden campar a sus anchas, con dinero público, por todo Madrid, pero al resto de ciudadanos se nos restringe ese derecho”, reclamaron las asociaciones convocantes, que quieren hacerse notar en esta cita que reunirá en la capital española a más de millón y medio de personas entre el 16 y el 21 de agosto. Los marchistas representan partidos y sindicatos de izquierda, iglesias católicas de base, el Foro de Curas, Redes Cristianas, los teólogos de la Asociación Juan XXIII y Europa Laica; reclaman un emplazamiento que les resta visibilidad. El Ejecutivo apela también a la imagen de la ciudad como argumento para justificar el veto: “La presencia de grupos antagónicos supone una tensión o un reto para la seguridad ciudadana” (Milenio, 9/VIII/2011).
Hace un año Benedicto XVI arremetió contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, asegurando que “en España ha nacido un secularismo agresivo, como se vio en la década de los 30”. Fue cuando Rodríguez Zapatero tuvo que recordarle al Papa que España es un Estado “aconfesional” (Reforma, 9/VIII/2011). Esto significa que su legislación prevé positivamente el hecho religioso, especialmente el catolicismo, pero la enseñanza de la religión es un derecho, tiene carácter obligatorio para todas las escuelas, pero es de adscripción voluntaria en función del criterio de los padres.
El contexto de la visita del pontífice es la grave crisis económica y el movimiento M-15 de los indignados, quienes también han expresado su rechazo a la visita papal, por estar subvencionada en parte con recursos públicos: 80 millones de dólares costará aproximadamente la visita del Papa, y 80 por ciento de beneficios fiscales podrían recibir las empresas patrocinadoras del viaje. Por si faltara, se han convocado dos huelgas en el aeropuerto, una de ellas el día del arribo de Ratzinger, que involucran a 60 mil trabajadores, entre ellos personal de asistencia a personas de movilidad reducida, los encargados de las rampas para acceder a los aviones y los trabajadores de carga.
Es un hecho que ni el Estado aconfesional, ni el Estado laico que rige en otros países como Francia o México, han podido garantizar una convivencia pacífica entre las ideologías. Como reflexionó Jurgen Habermas en el diálogo que sostuvo con Ratzinger en enero de 2004: en el capitalismo tardío “el proceso de secularización tendría que verse como un doble proceso de aprendizaje que fuerce tanto a las tradiciones de la ilustración como a las enseñanzas religiosas a una reflexión sobre sus respectivos límites” (Entre razón y religion: dialéctica de la secularización, FCE, 2008). La aceptación pública hacia las comunidades religiosas exige una comprensión para normar el trato político entre ciudadanos creyentes con ciudadanos no creyentes. El concepto de tolerancia en las sociedades pluralistas considera que los ciudadanos son capaces de reconocer cierto tipo de disenso, lo que implica dejar de negar el derecho de los creyentes a aportar discusiones públicas en lenguaje religioso, pero además exige traducir dichas aportaciones a un lenguaje asequible para el público en general.
Habermas, quien se considera a sí mismo poco musical en materia de religión, también alerta sobre el peligro de excluir “la solidaridad social” en la sociedad contemporánea. Ese concepto tiene raíces en conceptos bíblicos: la idea de que el hombre está hecho a imagen y semajanza de Dios está en la base del derecho a la igualdad y absoluta dignidad de todas las personas. Pero “la dinámica de la economía mundial y de la sociedad mundial está desmoronando la solidaridad ciudadana, no sólo de los mercados privados sino que también de las administraciones estatales, que cada vez se orientan más por el beneficio propio y por las preferencias individuales”. Esa tendencia explica, en parte, la despolitización, la fragmentación y el descontento hacia las instituciones y hacia la constitucionalización del derecho.
Me pregunto, ¿quién de nuestra clase política mexicana tiene un pensamiento postsecular? ¿Habrá alguno que tenga claro los límites de la razón y de la religión? ¿Será que alguno de los variados candidatos a la Presidencia o a las gubernaturas estatales esté apostando a la solidaridad social y no al beneficio propio? Tengo mis dudas.

viernes, 29 de julio de 2011

No + odio 29 de julio de 2011

Hablar del odio es tocar lo más negativo y sombrío del ser humano, “desear el mal” es un sentimiento que puede ser controlado o que puede ser exaltado, y que puede conducir a diversas formas de violencia. Anders Behring Breivik odia a cualquiera que sea del Islam, odia al que no sea extremista o cristiano como él, odia al gobierno de Noruega, odia al que piensa distinto… pero sobre todo “odia”.
El contexto de la violencia generalizado que se vive en el país y los recientes hallazgos de mujeres asesinadas de manera violenta son expresiones del odio que nos rodea. Ello nos lleva a reconocer cuando el Estado realiza un acto para contrarrestar las más extremas formas de violencia. De acuerdo con la definición del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), éste se define como aquellos asesinatos de mujeres que resultan de la violencia ejercida contra ellas por su condición de género. Se trata de asesinatos violentos de mujeres cometidos por la misoginia, la discriminación y el odio hacia este género, donde familiares o desconocidos realizan actos de extrema brutalidad sobre los cuerpos de las víctimas, en un contexto de permisividad del Estado. La noción de feminicidio incluye tanto los crímenes cometidos dentro de la esfera “privada” como “pública”.
Los estados donde se registró un mayor número de feminicidios de enero a diciembre de 2010, según cifras del OCNF, son: Chihuahua con 446 casos, 225 en el estado de México, 111 en el Distrito Federal, Sinaloa con 108 y Quintana Roo con 89 casos.
El pasado 29 de junio la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la tipificación del feminicidio como delito autónomo y de acreditación objetiva. Dicha aprobación responde a la reciente reforma constitucional en materia de derechos humanos, que eleva a rango constitucional el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por el Estado mexicano establecidas en tratados internacionales, específicamente en materia de discriminación y violencia contra las mujeres. Esta reforma es resultado del compromiso por parte del Instituto de las Mujeres del DF, del Gobierno del DF, de la Procuraduría General de Justicia del DF, la Comisión de Feminicidio, el Tribunal Superior de Justicia del DF y del trabajo en conjunto con las organizaciones de la sociedad civil, quienes el pasado 8 de marzo presentaron la iniciativa de ley, ahora aprobada, para tipificar el feminicidio y establecer los lineamientos mínimos para la investigación eficaz de estos crímenes en la ciudad de México.
La importancia de la reforma estriba no sólo en elevar las penas, sino en que da un tratamiento integral y especializado a este tipo de conductas. Obliga a la creación de protocolos de investigación con perspectiva de género (resolutivo 18 de la sentencia Campo Algodonero). Obliga a la Procuraduría General y al Tribunal Superior de Justicia del DF a capacitar continuamente al personal encargado de implementar los protocolos de investigación pericial, ministerial y policial. Obliga a la creación de un banco de datos de información genética de mujeres desaparecidas o asesinadas no identificadas (resolutivo 21 de la sentencia Campo Algodonero), lo cual permitirá que sean buscadas mujeres que están consideradas como desaparecidas o ausentes, a través de los registros de ADN de víctimas de feminicidio no identificadas, muchas de las cuales están relacionadas con secuestros y con la trata de personas con fines de explotación sexual, pornográfica o tráfico de órganos. Además se contribuye en garantizar a las mujeres el acceso a la justicia en los procedimientos penales, que antes de esta reforma eran entorpecidos por prácticas discriminatorias por parte de los operadores de justicia.
La homofobia es otra forma de odio. Christian Iván Sánchez Venancio, activista e integrante de la Coordinadora para la Diversidad Sexual del PRD-DF, es la más reciente víctima de un crimen de odio; fue asesinado con brutalidad quien se distinguió por luchar por los derechos humanos de la comunidad homosexual en la ciudad.
Hoy hasta los procesos electorales exaltan el odio, entre candidatos y partidos, particularmente en las redes electrónicas; aun entre militantes de un mismo partido o de la misma tendencia política, el lenguaje del odio también propicia el odio. En la actualidad parece difícil recuperar la capacidad de diálogo, respetar el disenso y hacer críticas argumentadas que permitan expresar la indignación.
Los feminicidios, los crímenes de odio y un acto terrorista como el de Oslo tendrían que llevarnos a pensar cuáles son las condiciones del mundo actual que están propiciando la exaltación del odio y la violencia. ¿Serán las guerras? ¿El narcotráfico? ¿Armar a los ciudadanos? ¿Abusar del poder? ¿La corrupción? ¿La discriminación? ¿Las grandes migraciones? ¿La profundización de desigualdades sociales? ¿La impunidad? Yo no lo sé, pero estos factores conforman el nuevo coctel que tragamos cada día.